Dulce Infancia.

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                Fotógrafo  Ramon Ferrandis

Las magdalenas datan del siglo XVIII, según cuentan los libros de historia de cocina y pastelería, aunque el origen del nombre es más discutible. Personalmente me gusta creer en la existencia de una chica llamada Madeleine que todas las mañanas vencía enlos alrededores del Palais Royal parisino unos buenísimos pasteles recien hechos, aún calientes y deliciosos, que acabarían llevando su nombre. Alejandro Dumas, en cambio, atribuía la invención y el nombre de las maravillosas magdalenas a Madeleine Plumier, cocinera de Mme Perrotin de Barmon. Claro que siguiendo la pista dela magdalena de Proust, en la villa de Illiers se venían elaborando desde la edad Media unos pastelillos en forma de concha, como la concha de los peregrinos de Santiago de Compostela.
Las magdalenas recien salidas del horno inundan con su aroma una atmòsfera que para IMG_3839Botros huel a coques ensucrades, a churros o a cruasán, en función de la cultura de cada país.
Otra clase de cultura y sabor es la que tiene por paradigma a la bollería industrial, que no cesa de engordar a nuestros adolescente. Sus productos ni huelen a buena mantequilla, ni tienen un aspecto apetitoso en cambio, crean una adicción que da mucho que pensar, y están compuestos de harinas y grasas de dudosa calidad que atentan contra la salud infantil. Su consumo excesivo imposibilita una dieta adecuada y acorde conel entorno mediterráneo, estro pea el sueño de una dulce infancia. Las estadísticas que reflejan el incremento de la obesidad infantil nos ponen los pelos de punta.
Otras cifras igualmente de vértigo son las que aporta la industria alimentaria: en la vecina Francia, cada día se producen 105.000 crepes y 165.000 cruasanes,mientras que cada hora, de cada unidad de producción salen 3.500 panecillos de chocolate y 5.000 barras de pan las cantinas de France Telecom y de Correos sirven 30 millones de comidas al año, mientras que diariamente se consume un millón de pollos. Desde luego, los hábitos alimentarios han cambiado. Las palomitas han sustituido a las castañas tostadas que se consumían al salir de un espimagesectáculo. Las castañas tostadas y el azúcar hilado son hoy una rareza que se encuentra en las ferias donde compartimos los buenos momentos de ocio, ya sea fiestas mayores o en centros de ocio de fin de semana.Las manzanas caramelizadas continuan siendo una imagen visualmente preciosa, tierna y feliz de aquellos años en que todo nos hacía una gran ilusión. El exceso de oferta, la falsa riqueza de las sociedades de consumo, ha conseguido sacier hasta la naúsea las ansias de posesión del hombre de hoy. Unas almendras garrapiñadas, unas simples patatas de churrero no se saborean con el mismo deleite de antaño. En pocas casas se hierve la leche y se consume su telilla con unas buenas rebanadas de pan tostado espolvoreado de azúcar. Son las cosas simples las que ayudan a mejorar nuestra existencia, como una confitura de albaricoque con almendras o el roscón con chantillí de los domingos, compartido en familia. Se habla mucho de enseñar alimentación en las escuelas, pero si en casa los nios no se sientan a la mesa para comer y compartir con sus padres el sabor de la buena vida hogareña, mal andamos. Los resultados pedagógicos no serán demasiado halgagüeños. Lo mejor aún está por llegar, pero nuestra mente debe permanecer abierta y nuestros corazones reclaman hoy más sensibilidad.

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Acerca de Abel Valverde

Disfruto con mi trabajo, es mi pasión desde mi infancia , la hostelería es para mi una forma de vivir, tengo el honor de dirigir uno de los mejores establecimientos de este País, El restaurante Santceloni, creo que nunca es tarde y que lo bonito de nuestro oficio es que nunca dejas de aprender, siempre con afán de superación y haciendo lo que mas me gusta . Después de 6 años en can Fabes, nos lanzamos Oscar velasco , David Robledo y Yo, de la mano de Santi Santamaria en este proyecto, que a día de hoy continua mas vivo que nunca.. Saludos! * Algunas de las fotos de este blog son propiedad personal del autor, otras son extraídas de distintas fuentes, si alguien considerase vulnerados sus derechos de propiedad contacten con el autor. samarela@me.com
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